Con la puesta en marcha del segundo sistema de transporte de agua (SIAM II), Aguas Esperanza da un paso decisivo en la consolidación como socio estratégico de la minería y reafirma el compromiso con la innovación, la sostenibilidad y la seguridad hídrica de la zona norte del país.
Abril, 2026.
La entrada en servicio de SIAM II suma 56.000 m³/día adicionales de capacidad de transporte, los cuales se integran a los 100.000 m³/día que Aguas Esperanza ya opera a través de SIAM I desde 2024. Con este avance, el sistema alcanza una capacidad total superior a los 156.000 m³/día a lo largo de una infraestructura de 144 kilómetros que conecta el Puerto de Michilla con la operación minera, ubicada a 2.220 metros sobre el nivel del mar.
El proyecto, impulsado por los accionistas Almar Water Solutions y Transelec, fue completado en plazo y bajo los más altos estándares técnicos, ambientales y de seguridad. Durante su etapa de construcción, la iniciativa generó cerca de 2.600 puestos de trabajo, impulsando el empleo y el desarrollo de la Región de Antofagasta.
Un modelo integral para una minería sostenible
Esta gestión se desarrolla bajo el modelo BOOT (Build, Own, Operate and Transfer), que contempla la operación y mantenimiento de este sistema durante un periodo de concesión de 16 años, lo cual permite a los clientes de Aguas Esperanza optimizar su capital financiero y concentrar sus recursos en el desarrollo de su actividad principal.
“La entrega de la primera agua a través de SIAM II marca un hito transformador para Aguas Esperanza y para la minería de la Región de Antofagasta. Culminar esta infraestructura estratégica en los plazos comprometidos no sólo demuestra nuestra capacidad técnica y de gestión, sino que consolida nuestro compromiso de entregar una solución hídrica continua, eficiente y sostenible a un activo de escala mundial como el Distrito Minero Centinela”, destacó Francisco Rodríguez, CEO de Aguas Esperanza.
Energías limpias y financiamiento verde
El sistema SIAM II impulsa agua desde la costa operando con energías renovables, reduciendo la presión sobre los acuíferos continentales del desierto y promoviendo el uso de recursos no convencionales. Además, su infraestructura fue diseñada con la flexibilidad necesaria para permitir futuras ampliaciones en la capacidad de bombeo.
A nivel financiero, la estructuración del proyecto se realizó mediante un esquema de Project Finance por un monto cercano a los US$ 1.500 millones (con aproximadamente US$ 1.300 millones en financiamiento bancario). La iniciativa obtuvo la certificación de «Green Finance», lo que acredita su alineación con los estándares internacionales más exigentes en materia de sostenibilidad.
Desde Aguas Esperanza agradecemos la confianza depositada por Antofagasta Minerals, Minera Centinela y Minera Antucoya para acompañar el desarrollo operativo y ambiental de sus procesos a través de una gestión hídrica eficiente y de largo plazo.